El pueblo donde no paraba el tren

Soy de Viladecans (y no Viladecáns, como dice Facebook), aunque vivo circunstancialmente en Barcelona. Vine a Barcelona hace unos años porque necesitaba estar más cerca de mi trabajo, al que dedico bastantes horas al día. Este fin de semana estuve en Viladecans visitando amigos y paseando por la Muestra de Entidades, sobretodo en la parte dedicada a los partidos políticos… cosas de las elecciones….

Viladecans era un pueblo pequeño, rodeado de campos de cultivo. Al principio ni siquiera paraba el tren. Después tuvimos apeadero. Después estación, aunque tuviéramos que caminar 20 minutos para llegar al centro atravesando campos embarrados. Al poco, donde había un lavado y engrase de coches, apareció una guardería. Ahora, en los campos embarrados, hay un parque que ya lo quisiera Barcelona con dos escenarios teatrales al aire libre y unos imponentes edificios para empresas con unos servicios que el 22@ envidiaría.

Tocando a pueblo vecino había un hospital. Para llegar a ese hospital había que atravesar otros campos llenos de “malas yerbas” (permitidme la expresión). Donde hubo yerbas, hay un teatro, un gimnasio y una biblioteca municipal, un parque y unos cines. Y, también ahora, algunos quieren cerrar el hospital para recortar gasto en sanidad, en vez de ampliarlo acorde con las necesidades de la población.

Justo al lado contrario, había una pinar, que se conserva. Y una riera que servía casi como vertedero. El pinar está ahora flanqueado por otra guardería, un centro de día para personas mayores y un paseo, que apareció sobre los restos de una fábrica de levadura. Y la riera está cubierta y canalizada, para que no se vuelva a desbordar como pasó hace años (y aún recordamos muchos).

Y había cabinas telefónicas. De aquellas en las que te quedabas encerrado y se te tragaban las monedas. Ahora hay puntos de acceso WiFi municipales. Y había contenedores de basura en la calle. Todos eran de color verde, que no “verdes”. Ahora hay recogida selectiva de residuos por mecanismo neumático, que sí son “verdes”.

Y esa playa a la que no podíamos ir porque había un camping que nos barraba el acceso. Ahora hay un camino por el que ir… en bici! Y hasta me han contado que hay un chiringuito!

La victoria para el ciudadano está clara: mejores infraestructuras, mejores servicios, mayor calidad de vida. Pero aún quedan cosas por hacer:

1) Dotar a Viladecans de las infraestructuras y servicios que la conviertan en la mejor ciudad para vivir para todos y todas. Reclamar el metro y mayor frecuencia para la RENFE.

2) Apostar por la educación como la única garantia para encarar el futuro tan cercano, dotando a los centros de los ultimos avances tecnológicos y pedagógicos para evitar esa lacra que es el fracaso escolar.

3) Favorecer la creación de empleo y la instalación de nuevas empresas, especialmente tecnológicas y de investigación, que aporten un alto valor añadido y puestos de trabajo de calidad y con proyección de futuro.

Y todo para que el pequeño pueblo donde no paraba el tren se convierta en locomotora de la innovación, la cultura y la educación. Porque hay trenes que no se pueden perder. Ahora, si eres de Viladecans, échale un ojo al programa electoral de los partidos que se presentan a las elecciones y piensa a quién votarás.

About Pablo Casado

Clinical lecturer at BarcelonaTech - http://www.upc.edu
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